
La historia de Gijón aparece vinculada estrechamente al desarrollo de su puerto. En las postrimerías del s. XV se crea el primer muelle de mar, complementado en 1552 con un muelle de tierra. Gijón comienza su actual fisonomía en 1600 al extenderse sobre el arenal y la laguna que ponía cerco a su antiguo asentamiento. El Real Decreto de 1765 y el Reglamento de 1778 fueron dos disposiciones que permitieron al puerto de Gijón el libre comercio con las colonias americanas, lo que llevó a la villa a conocer un moderado crecimiento urbano, cuyo ordenamiento se contempló en el Plan de Mejoras para la ciudad diseñado por Jovellanos y aprobado por el Ayuntamiento en 1782. A fines del XVIII ostenta la capitalidad marítima de la región, y se independiza de la Capitanía de Castilla al comienzo del XIX. Gijón tiene en 1794 el carácter de ciudad industrial y comercial que ya no le abandonaría.